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Columna

Publicado el 11-03-2011   enviar imprimir
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Anibal Ibarra

El martillo de la justicia en manos latinas

Anibal Ibarra
Opinion
Paraguay

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Un inspirador documental, ganador de varios premios, sobre la vida de Cruz Reynoso, el primer juez hispano en la Suprema Corte de California, forma parte de la celebración del Mes de la Hispanidad, que va del 15 de setiembre al 15 de octubre.
Reynoso, quien nació junto con sus 10 hermanos en la Unión Americana, es hijo de padres originarios de Jalostotitlán, Jalisco, tiene el logro de haberse convertido en el primer juez latino en la Suprema Corte de California décadas antes de Sonia Sotomayor, quien fue la primera puertoriqueña en la Suprema Corte de Estados Unidos.
El magistrado dijo en una entrevista que las injusticias discriminatorias cometidas por agentes del orden en contra de su padre inspiró en él el deseo de justicia y actualmente, aunque retirado de la profesión, sigue realizando tareas voluntarias y de educación legal.
Por su parte el juez Ruben Castillo, primer magistrado hispano federal en Illinois y uno de los candidatos del presidente Barack Obama para ocupar un cargo en el Tribunal Supremo, fue premiado por su compromiso y dedicación al servicio de la comunidad méxicoamericana de Chicago.
El reconocimiento de Mexican American Legal Defense Education Fund comprende los “logros y excelencia de servicios legales” prestados por Castillo desde que se graduó como abogado en 1979 en la Universidad Northwestern.
Castillo, de 57 años, ha estado comprometido como juez con el mejoramiento del sistema de justicia criminal. Al mismo tiempo se le reconoce como un férreo defensor de las penas duras en los casos de crímenes que involucren fraudes y abusos cometidos por los responsables de grandes corporaciones, en particular bancos o inversionistas.
Hijo de padre mexicano y madre puertorriqueña, Castillo nació en Chicago y se crió en West Town, un barrio obrero del noroeste de la ciudad.
Fue el primero de la familia en ir a la universidad, donde estudió ciencias políticas y derecho, y adquirió experiencia como secretario en las cortes criminales.
Castillo trabajó durante cinco años en un estudio jurídico privado antes de ingresar en 1984 a la fiscalía del Distrito Norte de Illinois donde fue fiscal asistente reconocido por su labor con agencias federales. En 1988 dejó la fiscalía para desempeñarse en Chicago como director regional de MALDEF, el Fondo Méxicoamericano de Defensa Legal y Educación.
Según lo informado por MALDEF, en su tarea a favor de la comunidad latina luchó contra la discriminación laboral, por el derecho al voto y la educación de los inmigrantes.
Cuando el presidente Bill
Clinton lo nombró en 1994 para integrar la Corte de Distrito de los Estados Unidos en el norte de Illinois como el primer magistrado latino, Castillo había regresado a la práctica privada y era profesor universitario en Northwestern.
Cinco años más tarde, Clinton lo nombró asimismo vicepresidente de la comisión de sentencias, una agencia independiente del sistema judicial que establece los lineamientos sobre sentencias en el sistema criminal federal.
En ese cargo abogó para que los jueces pudieran ejercer una mayor discreción en el momento de dictar sentencia, oponiéndose a las estrictas sentencias mínimas obligatorias porque, en su opinión, pueden provocar “disparidades y prejuicios raciales”.
En su trabajo como asistente de fiscal o durante los 17 años en que ha sido magistrado, Castillo ha sido amenazado y recibido protección especial por algunos casos que ha tenido que juzgar. El más reciente y notorio es el de narcotraficantes mexicanos responsables del cartel de Sinaloa acusados de introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos a través de Chicago.
Según MALDEF, en 1995 apareció por primera vez en el tribunal que dirigía el juez hispano un abogado con poca experiencia llamado Barack Obama, quien representaba a una demanda contra el Citibank por negar hipotecas a minorías. El mismo abogado que después sería representante y senador por el estado de Illinois, y en 2008 se convertiría en el primer presidente negro de Estados Unidos.
Obama tuvo a Castillo en su lista de candidatos a la Corte Suprema de Justicia, aunque después nombró a la también hispana Sonia Sotomayor.
Y tras esperar más de un año por su confirmación, el juez puertorriqueño Albert Díaz, de Carolina del Norte, forma parte del Cuarto Circuito de la Corte de Apelaciones del país, el primer hispano en ocupar el cargo.
“Me siento muy honrado y agradecido de estar en esta corte y poder seguir sirviendo al país en esta nueva posición”, afirmó Díaz, de 50 años.
El Senado de estados Unidos votó unánimemente la confirmación de Díaz, nominado por el presidente Barack Obama en noviembre de 2009. Su postulación fue calificada de “oportuna y merecida”.
Díaz se convirtió en el segundo hispano propuesto por la administración Obama para ocupar una silla en los altos tribunales federales de EE.UU.

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