Si mi hijo de 15 años hubiera portado un arma se habría defendido de sus dos atacantes, unos años más que él. De paso me hubiera ahorrado el susto y los $290 que me costaron la visita a la Sala de Emergencia y un nuevo anteojo. Los dos rateros, que aquí no importa el color de piel, porque pudieron haber sido amarillos o blancos, se acercaron a pedirle dinero a mi hijo y como no tenía estos indeseables le apropinaron un golpe en la cara y para burlarse le sacaron su anteojo y le arrojaron contra el cemento, a media cuadra de mi domicilio en el barrio Harrisburg. En estos momentos la Corte Suprema de Justicia de este país está analizando la posibilidad de resolver una petición. Es posible que la Corte falle a favor de que todo el mundo porte libremente armas de fuego en sus cinturas, bolsos, bolsillos y guanteras de autos. No es para tanto, porque evidentemente si la Corte falla a favor de que se porte armas no solo en la casa de uno sino también en la calle, habrá limitaciones. Imagínese volver en pleno Siglo XXI a la época del salvaje oeste Americano, cuando todo el mundo llebava una pistola en su cintura. La Constitución de este país garantiza a todo ciudadano a tener arma. En Georgia los residentes del estado tenemos permiso para portar armas, no solo en nuestras casas y autos, sino que podemos llevar en lugares públicos, como bares y parques. Sinembargo, una cosa es lo que está en papeles, otra cosa muy distinta es la realidad. Si la Corte falla a favor de que no haya limitaciones en cuanto al portar armas, obviamente no podrá ser amplia la medida, ya que existen lugares donde no me gustaría ver enfrentado en una balacera, como el cine, aeropuertos, estadios, iglesias o piscinas públicas. ¿Quien controlará? En Georgia y algunos pocos estados de la unión existen leyes que amplían los derechos constitucionales en relación al permiso de tener armas. El caso que está analizando la Corte Suprema de Justicia tiene relevancia a nivel nacional ya que se trata de levantar la prohibición que algunos estados o ciudades han implementado ante la extremada violencia que experimentan y que atribuyen a la facilidad con que se obtienen los armamentos. Alguno se preguntará: Si la Constitución y el estado de Georgia garantizan el portar armas, ¿Por qué tiene interés el caso de la Corte Suprema? Porque si la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos levanta la prohibición que pesa en unas ciudades tendrá impacto a nivel nacional y le dará razón a las personas que sostienen que portar armas no contribuye a la violencia sino que la frena. Estadísticamente no se puede demostrar que la licencia de portar armas alienta la violencia o el crimen organizado en los vecindarios y ciudades. Generalmente los ciudadanos obedientes de las leyes y normas de la civilidad no pertenecen a la minoría que sí opera al margen de la ley. No creo que esta minoría pierda el tiempo yendo a una tienda a comprar armamento, donde tiene que pasar por un tedioso escrutinio y chequeo de antecedentes. A execpción de los policías que son descubiertos en artimañas criminales y escasos militares rabiosos que disparan contra sus camaradas. El punto es que si la Corte Suprema cree que portar armas es un derecho constitucional que debe ser respetado en su amplia dimensión, será un paso importante en la consolidación de una opción que va más allá de la defensa ciudadana contra un gobierno tiránico. En muchas ciudades a lo largo y ancho del país jóvenes inocentes y bien educados y la población en general, son atacados indiscriminadamente. Tener la opción de portar armas quizá desaliente a las patotas y criminales, ya que pensarán dos veces antes de ir contra vulnerables ciudadanos. Claro que menores de edad imagino no tendrán este privilegio. Mientras, seguiré diciéndole a mi hijo que a pesar de unos desatinados violentos, la vida es mejor vivirla sin miedos, sin pensamientos envenenados y con optimismo. Eso sí, debo estar preparado por si me pregunta por qué sus atacantes todavía no fueron encontrados por la Policía. |
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