“El general Stanley McChrystal, cesado al frente de las fuerzas en Afganistán tras un polémico artículo de prensa, formalizó su retirada de las Fuerzas Armadas de EE.UU. con una ceremonia castrense en la base de Fort McNair, en las afueras de Washington.”, dice la noticia. Más que un honorable adiós, fue una promoción que solo algunos favorecidos en este país pueden disfrutar. “El militar, que deja atrás 34 años de carrera y una brillante hoja de servicios, fue obligado a renunciar como comandante de las tropas de la OTAN y de EE.UU. en Afganistán después de que la revista Rolling Stone publicara una entrevista en la que se mostraba crítico con personalidades del Gobierno actual”. Es decir, despotricando a sus superiores y colegas. El secretario de Defensa, Robert Gates, que había recomendado a McChrystal para el puesto y que aceptó con pesar la marcha del general, subrayó que "en la última década, no hay otro estadounidense que haya causado más temor, más pérdida de libertades y de vidas contra los peores enemigos de nuestro país". McChrystal estuvo a cargo de operaciones militares secretas, así que nunca sabremos quiénes fueron esos “peores enemigos”, y quizá el mismo Obama no sabrá y por las dudas le mantuvo su generalato para quedar super amigo del super macho. Las normas militares establecen que el general tendría que haber cumplido dos años más en su rango de cuatro estrellas para poder mantener ese nivel en la jubilación. La Casa Blanca hizo una excepción y le permitió conservar esa graduación tras su retiro. McChrystal había sido un general de cuatro estrellas por poco más de un año cuando el presidente Barack Obama le exigió su renuncia. En la entrevista que publicó Rolling Stone, McChrystal describía al presidente Obama como "poco implicado" en Afganistán en una de sus primeras reuniones. También se mostró muy crítico contra el enviado especial estadounidense para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, al que describió como un "animal herido" y del que afirmaba que temía hasta leer sus correos electrónicos. El general, de 55 años, se había hecho cargo del mando en Afganistán hace un año. Cuando un militar es descubierto como gay u homosexual, inmediatamente se hace lo posible para eliminar ese o esa “mal elemento” del Ejército estadounidense. Incluso en el Fort Gordon se han dado casos publicados en la prensa de Augusta. Estos militares que sirvieron, quizá con el mismo patriotismo y lealtad (sin hablar mal de sus superiores) que McChrystal, fueron dados de baja del Ejército sin miramientos. Es decir, perdieron sus beneficios jubilatorios. Y en otros casos fueron degradados. Cada día se reciben informes de veteranos que lucharon la misma guerra sin sentido liderados por McChrystal por orden del Comandante en Jefe Obama y que no pueden acceder a beneficios hospitalarios, de trabajo, ect. ¿Hasta cuando los contribuyentes americanos vamos a seguir permitiendo que nuestro dinero sea despilfarrado, que nuestros veteranos sean manoseados injustamente, mientras unos cuantos en el poder hacen y deshacen nuestro futuro como país? |
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