Quienes creen que el acceso a la atención de salud mejorará ostensiblemente a partir del 2014 son demasiados optimistas. En 2014 la ley del seguro médico entrará en rigor en todos los aspectos. El más polémico es la obligatoriedad en contar con un seguro médico. Los indocumentados no fueron incluidos en la ley. Es decir si estás ilegalmente en el país, no tienes permiso de entrada o visa actualizada, entonces no podrás acceder a un seguro médico, aunque tengas dinero para pagar, pero si vives en los Estados Unidos tienes que contar con un seguro médico. ¡ Qué laberinto ! Si un paciente va a un hospital y no tiene seguro, se presumirá porque está ilegalmente en el país y entonces puede estar presa de ICE (Agencia federal de inmigración y aduanas) y con la posibilidad de ser deportado. El histórico proyecto de ley de salud fue una lucha de casi un siglo para lograr una cobertura médica que alcance a casi toda la población. Entre esos “casi” se encuentran alrededor de siete millones de personas que no tienen un seguro médico, según cifras oficiales. Los inmigrantes indocumentados fueron excluidos de forma explícita de la reforma del sistema de salud del presidente Barack Obama. La cuestión de brindarles cobertura a los indocumentados era tan polémica que, al final, con la nueva ley ni siguiera podrán comprar un seguro -en las nuevas "bolsas de salud"- aunque lo paguen con su propio dinero. Los partidarios de reducir la inmigración creen que permitir que los inmigrantes indocumentados tengan servicios de salud es un incentivo para que emigren a Estados Unidos y una carga impositiva injusta para los estadounidenses. Negarles cobertura médica es la “respuesta positiva” de este sector de la población, antes de buscar una salida a la problemática migracional. Y lo peor es que si surgiera una epidemia nacional todos sufriríamos por no prestar atención médica a “estos”. Lo que al parecer no estaba previsto es que la reforma de salud afectaría indirectamente a la población indocumentada. Incluso activistas de la reforma migratoria no se han manifestado al respecto. Si para 2014 no se resuelve la situación migratoria de los pacientes indocumentados, estos se enfrentarán a las multas impuestas por no contar seguro médico, y los hospitales o centros de atención médica se convertirían en agencias de deportación, eventualmente. Y aquellos ciudadanos americanos que se nieguen a comprar la póliza de seguro - por considerar la obligatoriedad inconstitucional -igualmente podrían ser confundidos por “ilegales”. Lo que está claro es que la cantidad de personas sin seguro bajará, pero los inmigrantes indocumentados tendrán que seguir creando su sistema de salud propio con retazos de servicios de centros de salud, de salas de emergencia o de programas como San Francisco Sano, que ofrece atención a cualquier persona que viva en la ciudad. "Tenemos que ser muy creativos: no pedir análisis médicos a menos que sea esencial, trabajar con medicamentos genéricos, con las empresas farmacéuticas o con muestras de medicamentos para los inmigrantes", dijo Juan Carlos Ruvalcaba de la Clínica Sierra Vista, que atiende a inmigrantes y cobra entre $40 y $70, de acuerdo a las posibilidades económicas de los pacientes. |
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