Es realmente ilustrativo y demencialmente educativo, en ocasiones, cómo se desarrolla el maquiavélico intelecto de los leguleyos en este país para alentar sus pagas de las arcas del Estado, a expensas de la gente común. Me refiero a los abogados que trabajan para los políticos, o políticos que son abogados y para colmo legisladores. Estos personajes no pierden tiempo contando pétalos de margaritas cuando se trata de sacarle jugo a su profesión o carrera. Y no digo que esté mal aspirar a ser lo mejor de uno, pero cuando se trata del bienestar colectivo, del mejoramiento de un país haciendo la vida de sus residentes más llevadera, hay valores superiores que debn ser considerados. Cuando esos valores superiores, de respeto a la dignidad humana, de aprecio por la vida y por el medio ambiente, que es su sustento, ya no están presentes en la prioridad de quienes gobiernan, entonces la sociedad en su conjunto ha tocado el fondo del precipicio de la barbarie. El año pasado contemplé con estupor que la Corte Suprema le otorgó la calidad de “ persona” a corporaciones y sindicatos. La Suprema se aferró a la Primera y Catorce Enmiendas (First and 14 Amendment) de la Constitución de Estados Unidos. Y es aquí donde la cuestión llama desesperadamente a la conciencia, a aquellos que son conscientes de su condición humana y quienes aprecian la vida. A fines del 2010 el Congreso norteamericano no tocó el tema de la reforma migratoria y falló en su débil intento por darle estatus legal a miles de estudiantes para que puedan seguir sus estudios superiores a través del DREAM Act. Cada año activistas de los derechos humanos de los inmigrantes indocumentados realizan hasta lo imposible para que los legisladores aprueben una ley que permita regularizar sus vidas. La economía del país se sustenta en estas personas, con sus trabajos pagados con miseria, en muchos casos, y con los impuestos abonados por cada compra que realizan. Son billones de dólares aportados por los “ ilegales” anualmente, y eso es lo único que importa a los politiquillos de pacotilla, sean del partido republicano o demócrata. ¿Será la Corte Suprema de Justicia la que defina el estatus legal de los indocumentados? La Suprema ha fallado a favor de las corporaciones y sindicatos, con lo que SEARS o Walmart ahora son consideradas personas. Algunos creen que los indocumentados podrían formar una corporación para así legalizar su situación. Quizá. Y para seguir con la iracunda mente de nuestros “ líderes” ahora están tratando de eliminar el derecho que tienen los humanos nacidos en el territorio nacional a la ciudadanía estadounidense. Por un lado la Suprema (mayoría conservadora) se aferra a la Enmienda 14 para reconocer a las corporaciones como personas, pero los legisladores conservadores quieren sacarle su condición a los seres humanos. ¿Estamos todos locos? No olvidemos que los conservadores, republicanos, “ blue dogs” demócratas y el Taxed Enough Already party están de armas tomar para defender el derecho que otorga la Constitución en la Enmienda Segunda: portar armas de fuego. Lo intrigante de esto es que la Enmienda Segunda se refiere al derecho que tenemos los ciudadanos en levantarnos en armas contra un gobierno dictatorial y para defender los sagrados principios de la democracia institucional. Lo que vemos es precisamente una aberración obsena de lo que pretende la Constitución, cuando es la voluntad de una minoría con tendencias tiránicas la que pretende hacer valer su derecho constitucional. No estoy en contra de la Enmienda Segunda. Lo que me preocupa es quienes están detrás de su defensa. Muchos de ellos quieren la eliminación de la 14 y no resan a Cristo para que bendiga al inquilino de la Casa Blanca. |
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