El porcentaje de niños que son utilizados para la fabricación de ataques terroristas es alarmante y su realidad podría desmoralizar hasta aquél que se encuentra totalmente enajenado de la trágica realidad del terrorismo o el tumulto de una guerra “creada en defensa.”
¿Qué mejor estrategia que la inocencia de un niño que desconoce la realidad monstruosa que despliegan fanáticos extremistas o una mujer que convencida de su heroica misión engaña con su maternal rostro al enemigo?
Según radicales extremistas, ¿dónde se encontrará Dios en toda esta atrocidad? Y, según los países aliados en contra del terrorismo, ¿dónde se encontrará la moralidad en la guerra? Aún cuando promuevo la paz, me duele tener que considerar la guerra una realidad casi moral y a Dios su promulgador!!! Desafortunadamente, gracias al estándar atroz que han establecido los movimientos terroristas a través del mundo y su historia, no nos queda más que catalogar dentro de lo malo, que es menos malo o peor. ¿A qué límite llegaremos al momento de determinar que significa el bien y el mal? ¿Qué es considerado moral o inmoral según nuestra realidad mundial actual? Cuando no existan límites, ¿existiremos?