Desde que comenzamos nuestra misión de informar y representar a los hispanos que residen en Augusta y áreas adyacentes, no ha sido difícil reconocer aquellos elementos que han detenido su progreso ni las tendencias a las que están sujetos.
Hoy no venimos a informarles sobre los acontecimientos que nos acechan en estos momentos, diluidos con algo de opinión para que luego analicen si están o no de acuerdo con nuestra versión, sino a hablarles a ustedes directamente.
En nuestra lucha quijotesca, en nuestros gritos mudos y en nuestras súplicas sordas les hemos hablado a todos ustedes. Creemos que ya es tiempo que escuchen atentos el mensaje que hemos estado trayendo y que todos han ignorado.
La labor de líderes en cada ciudad, estado o país no tiene efectividad si la gente no los escucha, los apoya y los sigue. Tenemos líderes que se afanan todos los días por llevarles a los hispanos servicios y productos de primera necesidad para mejorar sus circunstancias y condiciones de vida. Mientras otros educan a través de conferencias y talleres o buscan oportunidades empresariales, servicios y más recursos con el mismo fin de ayudar a una misma comunidad. Pero, lamentablemente la conformidad obstruye cualquier posibilidad.
La tensión entre los hispanos y anglosajones existe, e ignorarlo no es la solución. La solución está en cambiar la manera en que nos perciben y de la única forma que podemos lograrlo es mediante la unión. Varios líderes, ya sean cívicos, religiosos, políticos, han intentado encontar una vía que unifique a este sector de la comunidad que anda disperso y sin comprender que existen pasos imprescindibles que hay que tomar para lograr esta unión.
Ya estamos cansados del rechazo, del racismo y las migajas. Hay que hacer un alto a tanta mediocridad cuando se trata de convertirnos en una fuerza con poder. Entender que es solo si nos hacemos sentir que nos tomarán en consideración.
Aprendamos a identificar las corporaciones que realmente nos apoyan, a los empresarios que verdaderamente creen en nosotros y devolvámosles el mismo apoyo. Sin embargo, para aquellos que no quieren reconocernos, no podemos continuar ayudando a que sus negocios y compañías prosperen a costa de nuestro consumo.
La radio local nos llama a todos indocumentados y buenos para nada, merecedores de que nos echen en un saco y nos tiren al otro lado de la frontera. Cuando personas hablan de esta manera obviamente están poseidos de ignorancia. Pueden haber muchos indocumentados, pero si están aquí no es presisamente porque son buenos para nada, al contrario, sino porque son luchadores incansables que llegaron hasta aquí porque la necesidad los llamó y las circunstancias los apremió con buscar esperanza y una manera de sobrevivencia.
Por otro lado, la Junta Directiva ( Board of Education) de los condados de Richmond y Columbia (no se tienen aún los datos del condado de Aiken) no tienen en su personal de trabajo hispanos en posiciones administrativas. Los pocos maestros que trabajan en el sistema de educación han sido contratados para enseñar español. Aquellos que se dedicaron a obtener una mejor preparación estudiando maestría, especialización y doctorado, no han podido ocupar puestos de mayor responsabilidad y envergadura porque no hay cabida para ellos en un sistema donde todo está dividido por la mitad, vainilla y chocolate.
El mes de octubre es el Mes de la Hispanidad y para festejar, HOLA estará organizando la Primera Entrega Anual de los Premios HOLA. El propósito es reconocer a nuestros hispanos y a todos aquellos que se hayan destacado día a día, con valor y esfuerzo, para ayudar a una comunidad en necesidad.
Apenas habiendo comenzado con la árdua labor de contactar y solicitar la valiosa colaboración y apoyo de algunos patrocinadores que ayuden al evento, cabe mencionar que el Hotel Mariott no creyó en nuestra buena intención y rechazaron ayudarnos. Con esto, queremos decirles que ya está bueno de tanto conformismo. Es hora que denunciemos, critiquemos y enfrentemos a quienes no nos reconocen. A quienes no aceptan nuestra diversidad cultural, nuestros anhelos y aspiraciones, nuestra pasión y entrega a la hora de luchar y superarnos.
Pretender que aquí no pasa nada no nos va llevar a ningún lado. Debemos hacer un esfuerzo y entender que hasta que no se consolide una fuerza de hispanos en el área, seguiremos siendo vistos como una masa débil e insignificante.