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Publicado el 05/08/2010 2:56 PM EST
Reivindicación sindical en ascuas
Anibal Ibarra
Pareciera que en cuanto a reivindicaciones sindicales el tiempo se hubiera detenido.

“El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial”, según Wikipedia.

“Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, se celebra en muchos países”.

Llamativamente, en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre desde 1882. En estados de la Unión como Georgia, incluso, el movimiento sindical es casi un fantasma.

Mucho se ha avanzado en materia de reivindicaciones laborales en ciertos países, sin embargo, la explotación de trabajadores no ha mermado y las condiciones laborales y de salarios siguen siendo una lucha de nunca acabar.

Como muestra basta un botón. Chile como país sudamericano es considerado un país de desarrollo superior en relación a sus vecinos del continente. No obstante un informe da cuenta que “En esta celebración del Día del Trabajador, nuevamente sale a relucir la baja calidad del empleo en Chile. El 45 por ciento de la fuerza laboral tiene trabajos precarios o "desechables". Son los parias de la fuerza laboral, quienes no pueden acceder a los beneficios de las leyes, ni tampoco gozarían de las garantías que eventualmente podrían lograr los sindicatos, pues tampoco pueden ser parte de ellos.”

“En una nueva conmemoración del 1 de mayo y, especialmente este del Bicentenario, la situación de cientos de miles de trabajadores no parece muy auspiciosa, sobre todo por la precariedad de las condiciones laborales en las que se desempeñan el grueso de los trabajadores chilenos. Demandas que se volverán a escuchar en las calles este Día del Trabajador”.

“Sin embargo, las peticiones que expondrán los trabajadores agrupados en sindicatos, tampoco son representativas de la fuerza laboral chilena, ya que gran parte de ella se encuentra en condiciones informales que les impiden, incluso, ser parte de estas organizaciones.

La Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN) de 2006 es clarificadora en este sentido. El 45 por ciento de la fuerza laboral (poco menos de 2 millones y medio de trabajadores) forma parte del empleo precario o trabajo desechable. El desglose de las cifras es la siguiente: Contrato Indefinido: 41,9 %; Contratos Atípicos (Contrato a plazo fijo, por faena, de aprendizaje, de servicios transitorios) 12,9%; Asalariados sin contrato (asalariado sin contrato, asalariado a honorarios):21,5%; Independientes (empleador, cuenta propia profesional, cuenta propia): 23,7 por ciento

De manera complementaria, las estadísticas que surgen a través del cobro del seguro de cesantía, demuestran que más de la mitad de los asalariados duran menos de un año en sus empleos. Esta situación, además incide en la baja productividad. El último informe de la OCDE muestra que ella ha disminuido de un 2.1 por ciento a un 1.2 por ciento durante las últimas décadas. Además, el explica que el 80 por ciento de la brecha entre el PIB de Chile y el de los países más desarrollados es atribuible a la baja productividad laboral”.

Los trabajadores finalmente “rinden menos” porque tienen empleos que Kirsten Sehnbruch, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile califica como “desechables”, donde se generan bajos niveles de ingresos y se reciben poca o nula capacitación, lo que termina influyendo en los resultados.

Si bien este reporte de Cristián Zúñiga Pozo es un análisis de la situación en Chile, tiene muchos elementos similares de lo que también se tiene casi con certeza en el resto de América Latina.


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