Una iniciativa para controlar la conducta de la gente por medio de una ordenanza municipal quedó sepultada. Se trata de Chronic Nuisance Property Ordinance (CNPO), que un grupo de vecinos de Harrisburg estaba presionando para que la Junta Municipal la aprobara.
Desde su concepción la propuesta motivó opiniones diferentes ya que por un lado podría ser peleada en corte por inconstitucional, y por el otro, crearía temor entre inversionistas de propiedades ante la posibilidad de pagar multas por la mala conducta de los arrendatarios.
Básicamente, CNPO pretendía que los dueños de las casas rentadas en Augusta sean responsables de las actividades “no santas” de sus inquilinos. Este concepto podría muy bien ser catalogado como dictatorial, violando el espíritu de la nación misma. El derecho a la propiedad quedaría al antojo de cualquiera en posición de autoridad o de vecinos con influencia para decidir quién se porta bien o mal. Lo que es peor, definir arbitrariamente el concepto de lo que es malo para un vecindario.
Pretender legislar la conducta humana ha sido siempre el caballito de batalla de personas o intereses que quieren unificar al ser humano en un catálogo de normas punitivas.
Una y otra vez se ha comprobado que las cárceles se constituyen en universidades para las mentes criminales, en vez de centros de rehabilitación. Con una ordenanza que criminaliza a los propietarios por el comportamiento indeseable de sus inquilinos no hubiera tenido el impacto deseado y se hubiera desvirtuado completamente la búsqueda de soluciones a los problemas de violencia en los vecindarios.
Todos estamos conscientes que los elementos criminales pululan por doquier. Y todos los residentes honestos de Augusta anhelan contar con vecindarios decentes, con calles seguras. El combate a la violencia y al crimen es una tarea de todos, pero con propuestas extremistas como CNPO solo se logra alienar a la gente, en vez de poner todos juntos acciones que tiendan al bienestar general.
Afortunadamente la comisión interdiciplinaria de la Junta Municipal (Augusta-Richmond County Commission) optó por crear una junta de vecinos que buscará precisamente eso: consolidar acciones que frenen la violencia en los hogares y que desorienten a los elementos criminales en sus actividades barriales.
Los dueños de propiedades pueden seguir rentando tranquilamente, sin temor a ser penalizados, y por otro lado, la comuna se salva de tener que litigar juicios, por lo menos en este caso, ya que cada año tiene que enfrentar cientos de juicios en otros aspectos.
No tan pesimista
El intendente de Augusta, quien espera retener su cargo en noviembre, Deke Copenhaver, se mostró muy optimista por el futuro económico de la ciudad.
Durante una exposición de las bondades que ofrece la ciudad, destacó los beneficios económicos en billones de dólares anuales que el sector médico mueve, así como la base militar de Fort Gordon, las plantas nucleares y las construcciones en auge, como la nueva biblioteca, la Corte Judicial y un centro de exhibiciones, entre otros.
En un año electoral es bueno ser optimista para que los votantes vayan en masas a depositar su opción.
Al menos eso espera Copenhaver, quien con su amplia sonrisa y eternal optimismo pretende hipnotizar al electorado que aún padece de pesimismo y apatía crónica en cuanto a que los políticos locales o nacionales puedan superar la crisis económica.