Cada día surgen nuevas acusaciones, nuevas revelaciones, no de Dios mismo, sino de los
que en Su nombre se burlan del dios que dicen representar o ser siervos.
Si no es un sacerdote católico, es un evangelista pastor o un “ mesías” de pacotilla. Son de
distintas denominaciones, pero denominador común es que son pervertidos, entregados
no a la causa de la salvación espiritual sino a la mente masturbada.
Y como el producto de la religión nunca acabará de ser codiciado, los mercaderes de la fe
seguirán lucrando y violando cuerpos con mentes vulnerables.
El punto descarado de estos seudos sacerdotes o pastores o líderes religiosos es que
no conformes con seducir a sus víctimas para satisfacer sus apetitos sexuales, hemos
observado a lo largo de la historia la penetración de ellos en el gobierno de los pueblos.
Desde luego que hay sacerdotes, pastores, rabinos, imánes y demás que son buena gente.
Aquellos que son vistos como buena gente pocas veces oímos de ellos, o si escuchamos
de ellos o ellas es porque han tomado el seguimiento de su fe con responsabilidad.
Hubo momentos en la historia en que estos consagrados a la fe tuvieron que hacer
sobresalir sus cualidades de líderes espirituales para hacer ver a los poderosos de turno
que estaban en lo incorrecto, como San Francisco de Asís o el mismo Cristo que en
tantos encuentros con los fariseos les reveló sus mesquinas acciones y los crímenes que
cometían en nombre de Dios.
Los fariseos de antaño son los mismos de hoy y quizá nunca vayan a desaparecer y es que
se multiplican como cucarachas.
Recientemente en un encuentro de líderes espirituales en Augusta un imán dijo que Dios
da el poder político a los consagrados religiosos y que esa autoridad viene de Dios y que
eso era una bendición. Lamentablemente ese es el problema: la autoridad será divina, los
humanos son corruptos y hacen barbaridad de esa autoridad, en nombre de Dios.
Pasaron dos siglos desde que Cristo dijera: A Dios lo que es de Dios y al César lo que es
del César.
Religión y política, religión y dinero: Agua y aceite. No calan.
Los aborígenes tenían al brujo, que era el conector religioso o espiritual del pueblo con
Dios y los caciques lideraban. Hasta que no volvamos a ese regimen el mundo se dirige
hacia su inevitable desmembramiento.
Con tantos falsos profetas que se pasan seduciendo almas para provecho sexual y
puramente material, el país a manos de estos profetas y “ mesías” de turno en vez de
llevarnos al paraíso nos sucumbirán en el infierno.
El país necesita desesperadamente de verdaderos patriotas, personas que realmente
se entreguen a la causa de la gente, de los menos favorecidos, que se preocupen del
bienestar general no de sus propios bolsillos.
La próxima vez que un politico se lanze a una campaña por un puesto analicemos sus
propuestas, sus aspiraciones para la gente. Los electores en este país van perdiendo la
paciencia con pastores o “ mesías” que se la pasan hablando de Dios pero al momento de
buscar una salida a los problemas de salud, vivienda, educación, trabajo y demás estan
muy ocupados colectando votos para seguir engañando.
La gente común está hastiada de escuchar: Soy pastor, soy representante de Dios, por eso
debes votar por mí. Generalmente el que es enviado celestial no dice; actúa a favor de la
gente y no anda por allí abusando. Basta con ver lo que pasó con Cristo.