El “Ultimo de los Mohicans” en la saga del despelote político criollo en el condado de Columbia ha sacudido los cimientos de los valores familiares, que tanto proclama el Partido Republicano, y esta vez con más cercanía a la comunidad latina que nunca.
Se trata del escándalo que afecta al comisionado Scott Dean, quien no solo fue reelegido en cargo en noviembre del 2010 tras haber sido descubierto en romance con una funcionaria del gobierno del condado, sino que fue denunciado por un jurado de pedofilia.
Los republicanos han caído en desgracia en varias oportunidades localmente, sin descontar los escándalos a nivel nacional, con acciones morales que van en contra directamente de los principios “sagrados” para el partido político, como la familia, la lealtad matrimonial y los valores generales de moralidad en cuanto a las relaciones sexuales.
Dean fue denunciado por un jurado y sus cuatros hijos adoptivos fueron retirados de su domicilio, que comparte con otros hijos de su matrimonio.
El caso que afecta al político republicano del condado de Columbia sería otro más en la letanía que termina en los artículos de prensa o en la comidilla de los coloquios de mesa. Sin embargo en esta occasión nos detenemos a meditar sobre el particular caso de Dean, no solo por tratarse de un republicano, sino que los afectados por su supuesta acción de desfachatez son menores traídos en adopción de Guatemala por el matrimonio.
La cosa se complica aún más cuando en estos momentos los republicanos en Estados Unidos han desatado una guerra casi mortal en contra de los inmigrantes indocumentados, y llamativamente contra los latinos en particular. Cuando los republicanos y conservadores se refieren a los “ilegales”, generalmente se refieren a los mexicanos y centroamericanos, aunque definitivamente quienes hablan español.
Desde luego la desgracia de Dean no se ha ligado con estos ataques perpetrados en contra de las personas indocumentadas, al menos en la prensa local, ya que los menores supuestamente abusados por Dean fueron introducidos legalmente en adopción.
En estos momentos existen propuestas de leyes en varios estados de la Unión Americana para negarles el derecho a la ciudadanía a los bebés nacidos en territorio nacional de padres indocumentados. El estatus legal del esperma es harina de otro costal.
Quizá con lo ocurrido con el comisionado Dean, les torne roja la cara de vergüenza a quienes utilizan a los seres que no pueden defenderse por sí mismos, los más vulnerables de nuestra sociedad, para lograr sus objetivos políticos mesquinos o abusar de ellos.
Pero al mismo tiempo, no se puede confiar que el panorama vaya a ser favorable ya que se supone que los hijos e hijas adoptivos en manos de estos políticos estarían mejor. Tampoco sorprendería que un correligionario de Dean venga ahora con una propuesta de ley que niegue la ciudadanía a los niños adoptados. Uno puede imaginar lo que sucedería a esos menores con solo pensar en lo que habría pasado con los guatemaltecos adoptados.
Algunos activistas de los derechos humanos de los inmigrantes aún tienen esperanzas en que la administración de Barack Obama y el Partido Demócrata lograrán sacar este año una ley de reforma migratoria. No obstante, las redadas, detenciones y deportaciones a cargo de Immigration and Custom Enforcement (ICE) continúan sin miramientos, no solo enfocados contra personas criminales sin documentos, sino cualquiera que caiga en manos de ICE o departamentos policiales con acuerdos de 287g o Secure Communities.
Es de esperar que los menores guatelmatecos logren finalmente el trato paternal y familiar que les fue escamoteado por el comisionado Dean, confiando que se hará justicia.