Prueban que la meditación Zen también disminuye la sensibilidad al dolor
03-02-2009
La meditación es una práctica que millones de personas adoptan desde hace siglos. Se la elige con distintos fines, ya sea religiosos, espirituales o emocionales, pero una nueva investigación realizada por la Universidad de Montreal (Canadá) encontró que la meditación Zen también disminuye la sensibilidad al dolor.
Estudios previos mostraron que enseñar a meditar a los pacientes con dolor crónico es beneficioso, pero pocas investigaciones analizaron cómo procesan el dolor las personas saludables con mucho entrenamiento en meditación, dijo Joshua A. Grant, uno de los principales autores del estudio.
Su estudio, publicado en la revista Medicina Psicosomática, concluyó que las personas que adoptan esta práctica tienen una menor sensibilidad al dolor, tanto en el momento en el que meditan como en su vida habitual.
Respiración vs dolor
Los investigadores trabajaron con 13 personas con una experiencia de al menos 1.000 horas en meditación Zen, y con 13 voluntarios que no sabían nada sobre el tema. Ni cortos ni perezosos, los científicos aplicaron sobre las pantorrillas de cada uno de ellos un platillo con una temperatura de 43 grados centígrados.
Con la ayuda de una computadora fueron subiendo paulatinamente la temperatura hasta un máximo de 53 grados, frenando el proceso en el momento en que los participantes lo decidieran.
Todos los voluntarios del grupo control decidieron parar antes de llegar al máximo, mientras que varios de los que tenían el hábito de meditar alcanzaron la temperatura mayor.
Como si esto fuera poco, los investigadores consideraron posible que los experimentados meditadores controlaran mejor su dolor si mantenían la práctica durante el experimento. Notaron que en esos momentos su respiración bajaba a 12 respiraciones por minuto, mientras que sus colegas no entrenados la mantenían en 15.
"Respirar más lentamente coincidía con la reducción del dolor, y podría estar influenciando esta sensibilidad al mantener al cuerpo en un estado relajado -explica Grant-. Los estudios previos encontraron que la meditación actúa sobre los aspectos emocionales del dolor, pero nosotros vimos que la sensibilidad al dolor es diferente en las personas que meditan."