La leche materna protege contra el asma en los primeros meses de vida, además de ser rica en nutrientes esenciales que evitan la aparición de infecciones, otros problemas respiratorios y diarreas, que la convierten en la única leche que "contribuye a potenciar las defensas de los niños", según afrimó hoy la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
En este sentido, el doctor José Antonio Castillo, miembro de la
SEPAR, se hizo eco de la comprobación por numerosos estudios de que
la leche materna "es fundamental para lograr un crecimiento y desarrollo infantil óptimos". Así lo señala también la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera la recuperación de la lactancia natural uno de sus objetivos principales por sus "comprobados beneficios en la salud del niño".
A la luz de estos datos, la SEPAR hizo especial hincapié en lo necesario de la prevención para reducir --ante la imposibilidad de eliminar-- las probabilidades de que el lactante se convierta en asmático.
La importancia de esta práctica se incrementa si se tiene en cuenta la "acusada tendencia al alza de este trastorno respiratorio", que ya afecta a entre el 10 y el 17 por ciento de la población infantil residente en grandes urbes o áreas industriales y que, según la sociedad, seguirá aumentando hasta desarrollarse en uno de cada cinco o seis de estos menores para el año 2005, añadió. Por otra parte, el doctor Castillo calificó de "grave error" la creencia de que el asma se cura con el tiempo, lo que a menudo lleva a restarle importancia y tratamiento precoz. Así, aunque durante el inicio de la adolescencia un número importante de enfermos mejoran, "en bastantes casos se trata de una mejoría transitoria", como demuestra el hecho de que menos del 20 por ciento de asmáticos elimine por completo los síntomas pasada esta etapa, concluyó Castillo