CARACAS (AFP) - Julio González quiso que su hermano Alí probara el "sabor de la revolución" del presidente Hugo Chávez y lo invitó a almorzar en una "arepera socialista", abiertas por el gobierno venezolano con el deseo de ofrecer platos típicos a bajos precios en todo el país.
Con frases del Libertador Simón Bolívar o de Karl Marx escritas en las paredes y facturas con mensajes a favor de la igualdad y contra el capitalismo, Chávez logró que la ideología que predica diariamente por radio o televisión, también llegara al más popular alimento venezolano: la arepa.
Y en esta peculiar arepera socialista, bandejas, uniformes y decoraciones son rojas, color que identifica a los adeptos del mandatario. Incluso los muñequitos en la puerta de los baños son de este color y llevan en el lugar del corazón una estrella, símbolo del partido de gobierno.
En el menú, los precios también están impregnados de ideología socialista, ya que llegan a ser cuatro veces más baratos que en un restaurante tradicional.
Además, toda la materia prima para los platos y jugos que se venden en el local provienen de empresas "socialistas", bien sea cooperativas populares o compañías nacionalizadas por el Estado.
El objetivo de la "arepera socialista" es "ayudar al pueblo y a las personas con menos recursos para que puedan comer a precios solidarios", explicó Freddy Paredes, coordinador de esta primera sucursal, ubicada en el centro de Caracas.