La victoria de republicanos latinos en los comicios intermedios de Estados Unidos mostrará el nuevo rostro político del creciente electorado hispano, que por tradición se inclinaba por los demócratas.
Los representantes John Salazar, Ciro Rodríguez y Solomón Ortíz, del bloque demócrata hispano en la Cámara de Representantes, compuesto por 23 miembros, perdieron sus escaños frente a candidatos republicanos.
Salazar fue derrotado en Colorado por el republicano Scott Tipton, que recibió el respaldo del movimiento conservador Tea Party, y Ortiz perdió el cargo que tenía desde 1982 ante el empresario republicano Blake Farenthold, según los resultados preliminares.
En Texas, Rodríguez perdió frente al empresario Francisco “Quico” Canseco, como reflejo del descontento de los votantes por el elevado desempleo y la ola de embargos hipotecarios.
“Los candidatos latinos contribuyeron a las significativas ganancias del Partido Republicano en todo el país, tanto en el nivel estatal como federal y varios hicieron historia”, destacó la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO).
El triunfo de candidatos latinos ayudó a los republicanos a superar el mínimo de 39 escaños para lograr una mayoría en la Cámara de Representantes.
Rubio, abogado de 39 años, dijo que siempre será un hijo de exiliados cubanos y prometió que llevará a Washington una agenda “clara que ofrezca una nueva alternativa al camino errado en que la nación está siendo dirigida y de lo cual ambos partidos tienen la culpa”.
La republicana Susana Martínez ganó la gubernatura de Nuevo México, lo que la convirtió en la primera hispana en alcanzar el máximo cargo político en una entidad estadounidense.
El triunfo de Martínez, abogada de 50 años, dará además un giro político a esa entidad, gobernada en los dos últimos periodos por